Filemón y Baucis

Disfrutando de Akropolis, de Valerio Massimo Manfredi, encuentro una leyenda griega muy rica e instructiva: Filemón y Baucis y sentí deseos de adornar este blog con su presencia. La misma fue recogida por Ovidio, el gran poeta romano en su obra Las metamorfosis, poema en quince libros que describe la creación e historia del mundo mitológico. En el libro octavo aparece esta leyenda que tomé sintetizada de wikipedia. No obstante pueden consultarla integra en la Biblioteca Cervantes Virtual sobre este enlace:

Filemón era un viejo y pobre campesino que vivía en la ciudad de Frigia con su esposa Baucis. Un día, Zeus y Hermes, tras un viaje disfrazados de mortales, llegaron a Frigia, donde pidieron a sus habitantes un lugar para pasar la noche. Tras la negativa de todos ellos, sólo Filemón y Baucis les permitieron entrar a su humilde cabaña. Tras servir comida y vino a sus invitados, Baucis notó que a pesar de llenar varias veces los vasos de los visitantes, la jarra de vino estaba aún llena, de lo que dedujo que aquellos foráneos eran en realidad dioses. Pensando que la humilde comida servida no era digna de tales invitados, Filemón decidió ofrecerles el ganso que guardaban en casa. Pero cuando el campesino se acercó al ave, el animal corrió hacia el regazo de Zeus, quien aseguró que no era necesario tal sacrificio, pues debían marcharse. El dios avisó al matrimonio que iba a destruir la ciudad y a todos aquellos que les habían negado la entrada. Les dijo que deberían subir a lo alto de la montaña con él, y no darse la vuelta hasta llegar a la cima. Ya allí, la pareja vio su ciudad destruida por una inundación. Sin embargo, Zeus había salvado su cabaña, que posteriormente fue convertida en templo. Cuando Zeus les ofreció un deseo, el matrimonio pidió ser ministros del santuario y estar unidos para siempre, muriendo uno tras la muerte del otro. Tras su muerte, Zeus los convirtió en árboles que se inclinaban uno hacia el otro: Filemón en roble y Baucis en tilo.
Filemón y Baucis, de Adam Elsheimer, 1600

No vengas cuando esté muerto - Lord Tennyson

No vengas cuando esté muerto
a derramar inocentes lágrimas sobre mi tumba,
a pisotear alrededor de mi cabeza caída.

Atormentar el infame polvo no nos salvará;
deja que el viento me acaricie y que las aves me lloren,
Pero tú, aléjate.

Niña, si esto fuera un error o un crimen,
poco me importa, siendo mi existencia maldita:
Enlaza tu mano con quien desees,
pues cansado estoy del Tiempo,
y mi único anhelo es descansar.

Pasa, corazón débil,
y abandona este lecho de tierra.
Aléjate, no retornes jamás.


Lord Tennyson

Baudolino

BaudolinoHacer de la mentira una obra de arte es una facultad reservada a grandes literatos pero si esa obra de arte es una novela donde la historia se te vuelve creíble desde sus inicios entonces estamos en presencia de un genio. Para nada debería extrañarme pues tenía en mis manos una novela de Umberto Eco, la última que me faltaba por leer de este incomparable hijo de Italia. Me refiero a la última basándome en declaraciones del propio Eco donde afirma, con pesar de mi espíritu, que no escribirá más novelas. Una decisión que desde el fondo de mi alma espero que cambie. No es fácil acostumbrarme a la idea de haber acabado con sus novelas.

Baudolino me deparó placeres únicos. Guiado de la mano de un gran mentiroso rememore leyendas casi olvidadas, conocí muchas otras y me embarque en un viaje en pos de un Grial que deseaba alcanzar a cada fin de capítulo. Es que Eco tiene esa magia para hacer soñar y a la vez jugar con nuestra imaginación como pocos escritores en la actualidad.

La obra es un ejercicio semiótico donde las palabras forman un entresijo divertido pero creíble, incluso desde el primer capítulo sabemos a que vamos a enfrentarnos, en ese instante conocemos que el autor está preparándonos para una gran juerga literaria y corre el riesgo de que sus lectores abandonen ahí mismo la lectura. Ese primer encuentro es narrado en una lengua inventada, primero creemos que se trata de latín, algo así a lo que sucede en El nombre de la Rosa donde las citas en este idioma son comunes, pero no, es otro el objetivo, demostrarnos que el protagonista es un personaje divertido y extravagante y que no debe ser tomado muy en serio. Debo confesar que salte ese capítulo, pensaba que estaba desarrollado para eso, pero mi conciencia no me dejaba tranquilo y cuando hube “concluido” el volumen retorné al principio y armándome de paciencia me di a su lectura. Un gran dolor de cabeza pero al rato ya sabía leer ese amasijo que parecía ininteligible y para mí sorpresa descubrí que su contenido ocultaba gran parte de la esencia del libro. Una audaz broma o prueba de Eco que logré pasar.

Hipatia

Hipatia por Charles William Mitchell (1885)Casi finalizando Baudolino, ese magnífico libro cargado de personajes históricos y de leyendas clásicas, encuentro referencias sobre una mujer que ocupa mi mente desde hace varios años cuando por casualidad tropecé con su historia. Hipatia, considerada la primera fémina matemática de la historia, a la que deseo dedicarles algunas líneas en homenaje a todas las representantes de la más exquisita de las creaciones divinas: la mujer.

Lejos estoy de presentar su biografía para eso existe wikipedia donde está recogida su historia de manera muy explícita. Solo quiero detenerme en lo que representó para el mundo la existencia de una mujer de estos calibres, digno ejemplo de valentía y resolución, firme en sus ideales hasta el instante de su atroz muerte. Victima de odio y la incomprensión supo mantenerse fiel a sus principios, tanto científicos como religiosos (era pagana en un mundo cristiano), la envidia, ese oscuro sentimiento que tanto mal ha hecho por esta tierra, selló su destino. Sin embargo nos lego muchísimo, hizo descubrimientos asombrosos que marcaron el rumbo de la historia humana. Algunos estudiosos le atribuyen la creación del Astrolabio, instrumento utilizado en la navegación y del cual se valieron los grandes navegantes para colmar de gloria sus nombres y ampliar las fronteras de este universo que hoy se queda pequeño.

Hipatia fue una mujer extraída de la mejor cantera humana, un ídolo de sabiduría que brilla a través de los siglos emitiendo destellos que dan calor y reconfortan a tantos seres humanos. De ella vemos innumerables representantes en nuestros días, mujeres que nutren de descubrimientos filosóficos y científicos la sociedad actual. Ellas son un haz de luz que trae un poco de claridad y esperanza a este oscuro mundo.

Paisaje nocturno II

Paisaje nocturno II
Autor: Yo
Año: 2008

Los Gimnosofistas

Leyendo a Baudolino de Umberto Eco, un libro que comentaré en cuanto concluya, tropiezo con un concepto filosófico que llamó poderosamente mi atención, se trata de los Gimnosofistas que significa filósofos desnudos. Este término fue acuñado por los griegos en referencia a cierto grupo asceta hindú que Alejandro Magno encontró en sus campañas conquistadoras por Asia. En Baudolino, Eco expone la visión del mundo de estos hombres a través de un dialogo con uno de los principales personajes del libro, es tan genial su concepción que no pude resistir la tentación de exponerlo en esta bitácora. Ahí se oculta una verdadera enseñanza, excelente pero alejada de nuestra mente occidental lo que la hace prácticamente utópica y por ende inalcanzable…

Cito:

— ¿Quiénes son más, los vivos o los muertos?
— Los muertos son más, pero no se pueden contar ya. Por lo tanto, los que se ven son más que los que no se pueden ver.
— ¿Qué es más fuerte, la muerte o la vida?
— La vida, porque el sol, cuando surge, tiene rayos luminosos y relucientes, y, cuando se pone, parece más débil.
— ¿Qué es más, la tierra o el mar?
— La tierra, porque también el mar se apoya en el fondo de la tierra.
— ¿Qué ha venido antes, la noche o el día?
— La noche. Todo lo que nace se forma en la oscuridad del vientre y solo después es alumbrado.
— ¿Cuál es la parte mejor, la derecha o la izquierda?
— La derecha. En efecto, también el sol sale por la derecha y recorre su órbita en el cielo hasta la izquierda, y la mujer amamanta primero por el pecho de la derecha.
— ¿Cuál es el más feroz de los animales?
— El hombre.
— ¿Por qué?
— Pregúntatelo a ti mismo. También tú eres una fiera que tiene consigo a otras fieras, y por el ansia de poder quiere privar de la vida a todas las demás fieras.
— Pero si todos fueran como vosotros, el mar no se navegaría, la tierra no se cultivaría, no nacerían los grandes reinos que llevan orden y grandeza al miserable desorden de las cosas terrenales.
— Cada una de estas cosas es sin duda una ventura, pero esta construida sobre la desventura ajena, y eso nosotros no lo queremos.


He suprimido algunas líneas que sirven para concatenar la descripción de la novela pero que sin dudas aquí no son imprescindibles. He dejado solamente las preguntas con sus respuestas que hablan por sí solas.

Pájaros - Mario Benedetti

Hoy amanecí con una poesía de Benedetti a flor de labios, volvía una y otra vez a mi mente, sobre todo un verso que destaco en negrita. El porqué es el eterno misterio, ese que hace necesaria la existencia…

Pájaros - Mario Benedetti

Hace ya varios siglos
que pájaros ilustres sobrevuelan
los predios de la vasta poesía.

La golondrina el ruiseñor la alondra
la calandria el jilguero el picaflor
el cuervo la oropéndola
y por supuesto el ave fénix
han sido convocados por poetas
para poblar sus bosques
ornamentar sus cielos
y rellenar metáforas.

Yo aquí rompo una lanza
por los discriminados / los que nunca
o pocas veces comparecen
los pobres pajaritos del olvido
que también están llenos de memoria.

Por eso aquí propongo
al canario el gorrión el tordo el mirlo
la viuda el estornino el cardenal
la tórtola la urraca el hortelano
el martín pescador el benteveo
para que alguna vez entren al verso
aunque tan sólo sea / como en esta ocasión
por la modesta puerta de servicio.


Mario Benedetti