Hace 50 años desde lo más profundo de la estepa de Kazajstán un grupo de científicos está a punto de realizar la mayor hazaña del hombre hasta el momento: el lanzamiento al espacio de una bola metálica de 87 kilos de peso dotada de cuatro antenas y dos transmisores de radio.
Una vez realizado el despegue, a bordo de un cohete R7, comenzó la angustia. El nerviosismo se apodera de todos, en aquellos días no existen medios para comprobar el éxito de la operación. La espera se alarga, por fin, al cabo de cien minutos la zozobra concluye. Por primera vez se escucha en los auriculares de los responsables de la misión, un sonido proveniente de la órbita terrestre: el "bip-bip" del satélite Sputnik. El primer ingenio del hombre colocado en el espacio, había completado con éxito una vuelta a la tierra.
Este acontecimiento pone los pelos de punta a los estadounidenses al detectar cuatro sobrevuelos de la esfera sobre su país. Imagínense la conmoción. Los medios de prensa occidentales estimaron que Moscú estaba en condiciones de producir misiles balísticos capaces de alcanzar cualquier blanco en el mundo o que decenas de sputniks podrían lanzar bombas.
El entonces presidente estadounidense Dwight Eisenhower, declara con desdeño que se trata de una "pequeña pelota en el aire", sin embargo, en privado convoca a una reunión con los más prestigiosos científicos de su país para lanzar una carrera espacial que desembocaría 12 años después con el primer humano en la superficie de la Luna.
Curiosamente los dirigentes soviéticos de la época no dieron mucha importancia al suceso, apenas se hizo seguimiento mediático al proyecto que ni nombre tenía ("sputnik" significa "satélite" en ruso). Pero una semana después las cosas cambiarían, como consecuencia de los eventos, el órgano oficial del Partido Comunista, el periódico Pravda, pública la información en portada a cuatro columnas, refiriéndose al lanzamiento como uno de los principales acontecimientos del siglo XX.
Una verdad se había impuesto: los soviéticos llevaban la delantera. En plena "Guerra fría" el lanzamiento era una prueba de la superioridad comunista en el terreno de los misiles.
Un sonido que aterrorizó a occidente
Etiquetas: Ciencia y Tecnología, Historia
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