Arribo al post 200 de letras e ideas, han pasado nueve meses desde que decidí comenzar a verter ideas, sueños y esperanzas sobre la jungla digital que pienso es internet y aseguro que jamás imagine llegar a tantas entradas y mucho menos tan rápido, cosas de la vida te sientas a escribir y no tienes como parar aunque confieso que tampoco pretendo detenerme. Los pocos asiduos que de una manera u otra caen por este perdido rincón habrán notado una variedad de temas que incluye fotografías y poemas periódicos, para ser exactos intento adornar con ellos semanalmente las entradas, buscando la variedad tan necesaria para no aburrir al lector e influir de frescor la bitácora. Pues bien, quiso el destino que el post 200 coincidiera con el poema semanal lo que atribuyo a fuerzas desconocidas que resaltan el carácter literario del espacio, al menos quiero pensarlo así ya que me proporciona un inmenso regocijo y una sana vanidad.
No he tenido que pensar mucho para decidirme a publicar un poema de un genio de la lengua que por estos días anda enfrascado en un nuevo poemario a sus ochenta y tantos años, algo digno de admiración y que demuestra que los grandes escritores jamás pueden dejar de expresarse. Mario Benedetti, bardo uruguayo que si tengo la desdicha de caer en una isla desierta quisiera llevarme conmigo todos sus libros, es el elegido no podría ser otro, gracias a su prosa conocí la grandeza de la literatura, navegue por mares de sueños y naufrague para quedarme por siempre en las playas mágicas donde la poesía se encuentra en cada granito de arena.
Botella al mar
El mar un azarPongo estos seis versos en mi botella al mar
Vicente Huidobro
con el secreto designio de que algún día
llegue a una playa casi desierta
y un niño la encuentre y la destape
y en lugar de versos extraiga piedritas
y socorros y alertas y caracoles.
Mario Benedetti

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