Inconcluso V

Cierto es lo que pregonan los ancianos sobre sus preferencias por la tranquilidad y la rutina en contra de lo novedoso e inestable. Esa edad prefiere regirse por costumbres fijadas hace mucho tiempo que les hace sentirse seguros y quizás felices. La juventud en cambio, salvo algunas excepciones, es de espíritus rebeldes, siempre buscando el cambio y el movimiento en sus vidas. Yo no escapo a esa ley divina, asombrado me quedo al analizar mi vida actual y maravillarme por el comportamiento que estoy siguiendo y que propicio a mi alrededor. Siempre fui muy rebelde, amante de lo imposible, buscando cambios a cada momento, practicante de deportes extremos que significaban todo para mi vida. Soñaba con recorrer el mundo por lugares inhóspitos, no detenerme mucho tiempo en ningún lugar pues el planeta es muy extenso para recorrerlo en una sola existencia. Sin embargo aquí estoy, convertido en todo lo contrario a lo que siempre desee, pero eso no es lo más extraño sino el hecho de que me siento a gusto con ello. Busco las fórmulas más inverosímiles para crearme una vida rutinaria, unas costumbres o quizás manías que repito cada día y cuando algo atenta contra ellas siento malestar, un raro estado físico que no logro explicar bien. Esos cambios, que conozco son muy necesarios para no colmar la vida de aburrimiento, los disfruto muchísimo pero en el fondo anhelo el momento en que volveré nuevamente a mi anterior estado de “inacción”. Aunque no es precisamente inactividad es otro tipo de acción, no aquella que trae aparejada grandes movimientos físicos como días de farra o expediciones por remotos lugares sino una actividad más intelectual, digamos creativa donde el verdadero quehacer se realiza en el mundo interno, imaginando a cada instante situaciones increíbles para darle forma y volcarla sobre el papel. Pienso me estaré volviendo viejo, un poco prematuramente es verdad pero consciente de mi estado, feliz por mi decisión de tomar la vida desde otra óptica. Añoro los años en que pensaba de otra manera pero lo recuerdo con la alegría del amor conseguido. El futuro se dibuja prometedor.

1 comentarios:

Sirena Varada dijo...

Epíteto formuló esta idea: "No busques que los acontecimientos sucedan como tú quieres, sino desea que, sucedan como sucedan, tú salgas bien parado". Resulta paradójico que a veces las cosas no sucedan como las proyectamos sino como en realidad nos hacen felices…
Te felicito, el futuro así desde luego es prometedor.