Bajo este título se está saldando una vieja deuda para con un poeta, un revolucionario, un hombre de ilusiones y sueños, Roque Dalton. El segundo tomo de su Poesía Completa ha sido lanzado en El Salvador, tierra natal del bardo, por la Dirección de Publicaciones e Impresos de ese país en continuación a un compromiso moral que empezó a materializarse en el 2005 con la salida a la venta del primer tomo de su obra y que debe culminar en un futuro próximo con la tercera parte, tal y como planificó Dalton durante su estadía en La Habana en 1973.
Dalton temía que su obra desapareciera en las nieblas del tiempo y comenzó a organizar sus textos para agruparlos en tres tomos, lo que se está cumpliendo hasta el momento, respetando el orden propuesto por él. Al final del volumen se recogen imágenes inéditas del escritor acompañado de su familia, amigos y colegas lo que viene a engrandecer este ejemplar digno de figurar en la biblioteca del más exigente de los amantes de la poesía.
La vida del poeta estuvo colmada de heroísmo y valentía, sufrió el agobio de la cárcel, escapándose de ella gracias a un terremoto que debilitó los barrotes de su encierro. Tuvo que exiliarse a México, Checoslovaquia y por último a Cuba, de ahí regresa a su patria y es asesinado por sus propios compañeros de lucha de la guerrilla “Ejército Revolucionario del Pueblo” que más tarde paso a ser el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional de El Salvador, bajo la acusación de ser espía de la CIA y de la Inteligencia cubana (que gran contradicción), posteriormente fue desmentida esta vil inculpación.
Yo guardo con cariño una selección de sus poemas editados por Casa de las Américas que cada vez que tengo un pequeño tiempo hojeo para disfrutar de su exquisita prosa. Hay un poema que prefiero por sobre todos y quiero adornar este espacio con él, un regalo para todos aquellos que aman la poesía revolucionaria.
Y sin embargo, amor
Y sin embargo, amor, a través de las lágrimas,
yo sabía que al fin iba a quedarme
desnudo en la ribera de la risa.
Aquí,
hoy,
digo:
siempre recordaré tu desnudez en mis manos,
tu olor a disfrutada madera de sándalo
clavada junto al sol de la mañana;
tu risa de muchacha,
o de arroyo,
o de pájaro;
tus manos largas y amantes
como un lirio traidor a sus antiguos colores;
tu voz,
tus ojos,
lo de abarcable en ti que entre mis pasos
pensaba sostener con las palabras.
Pero ya no habrá tiempo de llorar.
Ha terminado
la hora de la ceniza para mi corazón.
Hace frío sin ti,
pero se vive.
Roque Dalton
"No pronuncies mi nombre"
Etiquetas: Libros, Literatura, Poesías
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