Casi finalizando Baudolino, ese magnífico libro cargado de personajes históricos y de leyendas clásicas, encuentro referencias sobre una mujer que ocupa mi mente desde hace varios años cuando por casualidad tropecé con su historia. Hipatia, considerada la primera fémina matemática de la historia, a la que deseo dedicarles algunas líneas en homenaje a todas las representantes de la más exquisita de las creaciones divinas: la mujer.
Lejos estoy de presentar su biografía para eso existe wikipedia donde está recogida su historia de manera muy explícita. Solo quiero detenerme en lo que representó para el mundo la existencia de una mujer de estos calibres, digno ejemplo de valentía y resolución, firme en sus ideales hasta el instante de su atroz muerte. Victima de odio y la incomprensión supo mantenerse fiel a sus principios, tanto científicos como religiosos (era pagana en un mundo cristiano), la envidia, ese oscuro sentimiento que tanto mal ha hecho por esta tierra, selló su destino. Sin embargo nos lego muchísimo, hizo descubrimientos asombrosos que marcaron el rumbo de la historia humana. Algunos estudiosos le atribuyen la creación del Astrolabio, instrumento utilizado en la navegación y del cual se valieron los grandes navegantes para colmar de gloria sus nombres y ampliar las fronteras de este universo que hoy se queda pequeño.
Hipatia fue una mujer extraída de la mejor cantera humana, un ídolo de sabiduría que brilla a través de los siglos emitiendo destellos que dan calor y reconfortan a tantos seres humanos. De ella vemos innumerables representantes en nuestros días, mujeres que nutren de descubrimientos filosóficos y científicos la sociedad actual. Ellas son un haz de luz que trae un poco de claridad y esperanza a este oscuro mundo.
Hipatia
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