El tren

Sucedió hace mucho tiempo. Yo era un niño de nueve años y vivía en las afueras de la ciudad, en un pintoresco reparto habitado en su mayoría por personas nobles y sanas. Aunque también existía una minoría de seres bajos los cuales eran insignificantes que apenas producían daño. Hoy esa situación se ha invertido. Triste realidad. Bueno no es lo que deseo contar, sino un hecho que marcó fuertemente en mí y en parte formó el individuo que soy ahora.

Me había escapado de casa con mi primo C., un año mayor que yo, para ir a jugar a un parque de diversiones cercano, un sitio rodeado de extensas áreas verdes. De camino nos tropezamos con otro muchacho, un joven ya entrado en la adolescencia y que sin invitarlo se unió a la aventura.

En realidad no íbamos a montar los juegos mecánicos porque carecíamos de dinero sino a vagabundear por los alrededores o como dicen los mayores a mataperrear. Llegamos a una zona conocida por el rodeo, donde los pequeños montaban ponis y los mayorcitos alquilaban caballos destinados a recorrer toda el área del parque. Pero por alguna desconocida razón ese día no existía actividad en ese sector, hecho que nos desilusionó pues siempre conseguíamos que alguien nos pagara una vuelta.

Este lugar estaba próximo a una línea de ferrocarril que se extendía por todo el parque y por la que transitaba un pintoresco tren de carbón arrastrando unos cinco vagones repletos de niños con sus familiares, uno de los entretenimientos más codiciados por los visitantes.

Llevábamos un rato sentados en la cerca que bordea el rodeo, conversando sobre que hacer para matar el aburrimiento que comenzaba a invadir nuestra vida, cuando oímos a lo lejos el silbato del tren, nos volvimos y advertimos el negro humo proveniente de su chimenea, cual dragón anunciando su paso con fuerza.

Una común diversión era colocar pequeñas tapas de botellas sobre el rail para aplastarlas con el paso de la mole metálica y así obtener un filoso disco. El mismo era el principal componente de un interesante juguete: el disco se perforaba justo en el centro y se le pasaba una cuerda que era atada por sus puntas. Se asía con las manos y se le daba vueltas hasta conseguir enrollarlo por completo, la tensión era tanta que al separar las manos el disco comenzaba a girar con rapidez. El juego consistía en pegar los artefactos hasta cortar la cuerda contraria.

—Que pena no tener unas tapas —dije.

—Si, quedarían mejor que las hechas a martillo —dijo C.

Fue en ese instante cuando al chico mayor se le ocurrió la terrible idea.

—Vamos a hacer algo más divertido —dijo R. observándonos con una maliciosa sonrisa. Colocar los palos esos de allí atravesados sobre la línea, a ver que pasa.

C. y yo nos miramos dudando, el corazón comenzó a latirme con fuerza e iba a objetar algo pero ya R. estaba junto a los palos y nos hacía señas para que lo ayudáramos a colocarlos.

Gracias a Dios solo tuvimos oportunidad de colocar dos de ellos ya que el tren se acercaba y teníamos que ocultarnos. Lo hicimos tras unos arbustos junto a la cerca del rodeo, los tres muy unidos, en silencio observando, el miedo comenzó a invadir mi cuerpo.

Por suerte no ocurrió ninguna desgracia. El maquinista vio a tiempo la barrera y aplicó rápidamente los frenos, sin embargo los palos se atoraron con las ruedas delanteras. Maldiciendo descendió y trato de sacarlos pero no era tarea fácil, se habían partido en varios pedazos y estaban entre los engranajes. Tuvo que darle para atrás al tren hasta lograr separarlos por completo.

R. desde el escondite contemplaba gozoso la escena, riéndose bajito. El maquinista sin dejar de proferir injurias tomó los restos de palos y se fue acercando hacía donde nos ocultábamos. ¡Era posible que nos hubiera descubierto! Empecé a temblar.

— Viene para acá —dijo C. hablando bajo. Creo que nos vio.
— Si nos llevan para la policía digo que fueron ustedes los que lo hicieron —dijo R.

Por mi mente paso toda la escena: una estación de policía, el calabozo, mi madre regañándome, mi padre enfurecido, los vecinos comentando como era posible que yo hiciera algo así, mi abuela llorando…

El maquinista llego a pocos pasos de nosotros, el mundo se me venía encima, arrojó los restos de palos dentro del rodeo y marchó hacía el tren. ¡No nos había descubierto!

Una vez que el tren se alejo salimos de los arbustos y respiramos aliviados. Ahí fue cuando C. le arrojo en cara a R. su cobarde comentario. Aludió que lo dijo en broma, no podíamos creer que lo decía en serio, además sabía que no nos habían descubierto y miles de justificaciones más.

Yo había quedado en silencio, muy asustado para conversar. Imaginaba que hubiera pasado de no frenar el tren a tiempo, si se descarrilaba muchos niños saldrían lastimados, heridos, muertos. No podría vivir con eso. Ahí fue cuando comprendí que jamás podría hacerle daño a nadie, no sería capaz de cargar con ese peso sobre mi conciencia. Me juré no volver a idear ni a participar en algo como eso, primero huiría como cobarde o si era fuerte lucharía para evitar acciones así.

Ese día quedó marcado en mi memoria descubriendo la frontera entre el bien y el mal, por un instante estuve del lado equivocado, injusto y no me agradó.

Cantares - Antonio Machado

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca persequí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso.


Antonio Machado



Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina

Un leviatán del jurásico

Científicos noruegos descubrieron en la isla Svalbard ubicada en el Ártico el fósil de un reptil marino de proporciones ciclópeas. El espécimen, datado en 150 millones de años, vivió junto a los dinosaurios terrestres y es considerado el más grande de su tipo descubierto hasta el momento. Con sus 15 metros de longitud, aletas de 3 y dientes como dagas, este animal podía destrozar un automóvil con sus poderosas mandíbulas.

Hace tiempo comentaba sobre un terrible animal habitante de las profundidades marinas, otro gigantesco ser pero de la familia de los arácnidos el Yaekeloptero Rhenanie, un tipo de escorpión capaz de horrorizar al más impasible humano.

Junto al Pliosaurio, como se le ha denominado a este leviatán, poblaron los mares prehistóricos para engendrar horror a su paso. Ambos eran poderosos depredadores. La dieta del reptil constaba fundamentalmente de peces, calamares y otros lagartos marinos. Curiosamente guarda profundas semejanzas con la descripción del mítico monstruo del lago Ness. ¿Habrá sobrevivido algún primo suyo hasta nuestros días y estará habitando ese extraño lago?

Las aletas del pliosaurio miden tres metros de largo. Foto: BBC

De ludo scacchorum

Hace alrededor de un año se descubrió en una biblioteca privada (desconozco su localización) un interesante manuscrito referente al ajedrez, ese juego ciencia que todos conocemos. El documento de 48 páginas, único en el mundo, que contiene detallados diagramas, escenarios y magníficos dibujos de las piezas fue atribuido al fraile franciscano Luca Pacioli, versado en el tema e ilustre matemático quien lo compuso por el año 1500 para la marquesa de Mantova, Isabella d'Este.

Lo interesante del hallazgo es que los dibujos presentes en el manual significaron una novedad para la época, pues hasta ese momento lo común era utilizar letras para identificar cada una de las piezas del ajedrez no imágenes. Sobre las mismas, de una exquisitez y una elegancia extraordinaria, se sospecha hayan sido realizadas por Leonardo Da Vinci, muy amigo y compañero de aventuras del fraile. Anteriormente ambos habían confeccionado otras obras, como el texto "De Divina Proportione" en la corte de Ludovico el Moro, en Milán en 1497. Dos años después en 1499 los amigos tuvieron que huir de esa ciudad para refugiarse en Mantova una vez que Milán fuera ocupada por los franceses.

La extraordinaria modernidad de los dibujos y la rigurosa proporción de cada uno de los elementos, según opinión de los encargados en estudiar el manuscrito, no dejan lugar a dudas acerca de la autoría de los mismos. Sin embargo aún falta la opinión de la mayor autoridad viviente sobre el genio italiano, el experto Carlo Pedreti, quién será el encargado de analizar el documento.

De comprobarse que los dibujos sean de Leonardo el manuscrito sería de incalculable valor.

De ludo scacchorum

Retiro

Ayer permanecí inactivo, completamente inerte a todo tipo de creación intelectual o actividad física. Mí cuerpo, sobre todo ese lugar generador de ideas, sentimientos y demás trastos llamado cerebro, debía descansar. Así que estuve el día entero sumido en el mundo de los sueños, vagando por senderos paradisíacos irrecordables una vez despiertos.

Aproveché ese día de descanso para reintegrar las dispersas energías que se valen del menor descuido para huir sigilosas en busca de mejor entretenimiento. Lo conseguí. Aunque algunas de ellas se resistieron al arresto la gran mayoría fue comprensible y regresaron por las buenas a seguir colmando mi ser de energía vital.

Esta actividad recuperadora es ineludible, no hacerlo nos conduciría a un desierto estéril donde reina el vacío entre inmensas dunas. Familiarizado estoy con esos derroteros como para subestimarlos, paraje inhóspito de difícil salida pues mientras más nos aferramos buscando una salida más nos adentramos en su extensión. Lo mejor es estarse paralizado, relajado y veremos como las dunas se van cubriendo de verdor y brotan árboles cubiertos de frutos, rebosantes de ideas y sueños. Tomarlos y saciarse con ellos es nuestra oportunidad para continuar desarrollando ilusiones.

Estatuas del vaticano

Estatuas del vaticanoAutor: bluejeans1200
Año: 2007

Maravilloso gesto

El mundo aún vive. Sobrevive gracias a seres que le influyen aliento, esperanza, confianza. De ese hálito vital nos beneficiamos aquellos que nos aferramos con uñas y dientes a la fe, a la convicción de que la raza humana tiene salvación. Hay actos nobles que lo evidencian. Hoy fui depositario de uno.

Vino de la mano de la literatura, esa amiga fiel que une a tantos seres en este universo. Tocó esta mañana mi puerta en forma de libro, regalo de un ser desconocido pero que ya considero amigo. Manuel Nonídez escritor español, cuyo sitio web conocí de casualidad navegando por áreas literarias, me lo hizo llegar.

Se trata de una obra suya: La cripta de los Templarios, tema que fascina mi espíritu desde hace algún tiempo, la cual decidí solicitarle en formato digital. Imaginen mi sorpresa al abrir el sobre que el cartero dejara en mi puerta y visualizar su contenido. Un magnifico ejemplar editado por Pearson Alhambra con una bella dedicatoria de su puño y letra. Quedé maravillado y sorprendido a la vez, dichoso al ser testigo de la bondad humana. Acciones como esta nos ayudan a vivir. Gracias Manolo.

Egoísmo

EgoísmoVivo en un mundo extraño, desolado y surrealista. Una sociedad de lo absurdo donde la degeneración humana se acentúa cada día. El anarquismo mental se adueña de los individuos haciéndolos frívolos, egoístas, solo preocupados por su beneficio, interesados únicamente en sacar ventaja de todo y de todos, intentando robar a cada segundo.

El hurto está perenne en esas mentes, utilizando insólitos artificios para hacerte caer en sus trampas, para sacarte unas pocas monedas, no porque la necesiten para sobrevivir sino para engrosar sus ya repletos cofres. Es un fenómeno que me hallo en todos los lugares sin excepción. He caído en sus garras multitud de veces, en muchas reclamo y sin medir disculpas devuelven el fruto de su artimaña, en otras no tengo ánimos para apelar. Me invade una profunda lástima por esas pobres, egoístas y viles almas. No puedo concebir como son capaces de conciliar el sueño sabiéndose portadoras de tanto mal, un peso enorme para cualquier ser humano.

Es vergonzoso y triste observar como se expande esta situación como una plaga de langostas, arrasando todo a su paso sin que medie una solución, sin hallar una salida. ¿Adónde iremos si seguimos por este sendero? De seguro al infierno, no ése bíblico sino uno terrenal mucho más terrible.

Himno a las estrellas - Francisco de Quevedo

A vosotras, estrellas,
alza el vuelo mi pluma temerosa,
del piélago de luz ricas centellas;
lumbres que enciende triste y dolorosa
a las exequias del difunto día,
güérfana de su luz, la noche fría;

ejército de oro,
que por campañas de zafir marchando,
guardáis el trono del eterno coro
con diversas escuadras militando;
Argos divino de cristal y fuego,
por cuyos ojos vela el mundo ciego;

señas esclarecidas
que, con llama parlera y elocuente,
por el mudo silencio repartidas,
a la sombra servís de voz ardiente;
pompa que da la noche a sus vestidos,
letras de luz, misterios encendidos;

de la tiniebla triste
preciosas joyas, y del sueño helado
galas, que en competencia del sol viste;
espías del amante recatado,
fuentes de luz para animar el suelo,
flores lucientes del jardín del cielo,

vosotras, de la luna
familia relumbrante, ninfas claras,
cuyos pasos arrastran la Fortuna,
con cuyos movimientos muda caras,
árbitros de la paz y de la guerra,
que, en ausencia del sol, regís la tierra;

vosotras, de la suerte
dispensadoras, luces tutelares
que dais la vida, que acercáis la muerte,
mudando de semblante, de lugares;
llamas, que habláis con doctos movimientos,
cuyos trémulos rayos son acentos;

vosotras, que, enojadas,
a la sed de los surcos y sembrados
la bebida negáis, o ya abrasadas
dais en ceniza el pasto a los ganados,
y si miráis benignas y clementes,
el cielo es labrador para las gentes;

vosotras, cuyas leyes
guarda observante el tiempo en toda parte,
amenazas de príncipes y reyes,
si os aborta Saturno, Jove o Marte;
ya fijas vais, o ya llevéis delante
por lúbricos caminos greña errante,

si amasteis en la vida
y ya en el firmamento estáis clavadas,
pues la pena de amor nunca se olvida,
y aun suspiráis en signos transformadas,
con Amarilis, ninfa la más bella,
estrellas, ordenad que tenga estrella.

Si entre vosotras una
miró sobre su parto y nacimiento
y della se encargó desde la cuna,
dispensando su acción, su movimiento,
pedidla, estrellas, a cualquier que sea,
que la incline siquiera a que me vea.

Yo, en tanto, desatado
en humo, rico aliento de Pancaya,
haré que, peregrino y abrasado,
en busca vuestra por los aires vaya;
recataré del sol la lira mía
y empezaré a cantar muriendo el día.

Las tenebrosas aves,
que el silencio embarazan con gemido,
volando torpes y cantando graves,
más agüeros que tonos al oído,
para adular mis ansias y mis penas,
ya mis musas serán, ya mis sirenas.

Los náufragos de El Holandés Errante

Los náufragos de El Holandés ErranteInolvidables días pasados junto a este libro de Brian Jacques, horas en las que fui nuevamente joven, lapso de tiempo que aproveche para navegar por sus páginas llegando a compenetrarme de tal manera con los personajes que ante situaciones de peligro o tensión sentía ponérseme la piel de gallina y los bellos de mi cuerpo erizarse para transmitirme una agradable sensación de miedo literario.

Una novela juvenil, fresca como ese público lo requiere, con una prosa fluida y sencilla, personajes muy bien marcados, villanos y héroes en su justo sitio. Este volumen al caer en manos curtidas por el tiempo, se disfruta con la sensación de hallarnos en territorio neutral, no excluido por la historia ni intelectualmente superior.

Es uno de esos ejemplares que no tienen edad, creo que cuando sea un anciano si la vuelvo a leer, sentiré lo mismo, la disfrutaré igual, me seducirá la historia como en esta oportunidad, viajaré por los tormentosos mares del sur, naufragaré y viviré eternamente con la misión de hacer el bien para este nuestro mundo, que tanto lo necesita, junto al joven Ban y su inseparable Nid.

Inconcluso II

Vago de uno a otro confín, no me encuentro, mis dedos se desplazan por las teclas intentando formar una frase, una idea, nada sale. Me levanto a tomar un café, frío como témpano a esta hora, enciendo un cigarrillo, regreso, nada.

No se como me siento, imposible describir este estado cercano a la esterilidad, estoy cansado. En la cama es mucho peor, me molestan las sábanas, las echo a un lado y enseguida empiezo a sentir frío. Intento dormir. Pongo la mente en blanco, absurdo experimento porque vuelo de uno a otro pensamiento a velocidad incalculable, entonces trato de sacar provecho, concentrarme en algo. Inútil. Me preocupa la hora, el reloj avanza a ritmo acelerado, al amanecer debo estar en forma para trabajar y si sigo como voy acabaré mucho más agotado de lo que estoy.

Cuando el despertador suena prácticamente acabo de dormirme, una frialdad me llena por dentro, un sueño atroz se apodera de mis ojos, apenas puedo tenerlos abiertos y me levanto. No quiero hablar, grito, ofendo. Salgo a la calle.

Sino consigo enfocarme en algo pasaré otro día y otra noche y otra madrugada igual, espero no sea así. El hecho de llegar a estas líneas me demuestra que hoy dormiré mejor…

Enciclopedia ilustrada de la adivinación

Regrese a la feria del libro. Acompañado de mi hija y esposa volví a ese lugar fascinante con la intención de que la pequeña se entretuviera un rato y poder comprarle algunos ejemplares acorde a su edad, el amor a la lectura es tarea diaria en su educación, una costumbre que forjará la base de su futuro, abrirle el abanico intelectual es misión para todo padre.

Por mi parte no pude resistir la tentación de visitar nuevamente el pabellón de la Grijalbo, decisión afortunada pues salí con la enciclopedia que titula este post. Un volumen que contemplé la pasada ocasión y no le presté atención, la supuse una obra superficial y frívola como tantas existentes actualmente. Me equivocaba.

Es un libro para todo aquel interesado en la historia, la religión, el ocultismo, obra de consulta obligada a la hora de escribir o concebir ideas sobre estos temas. De maravillosa encuadernación encierra todos y cada uno de los métodos conocidos en que este oculto arte se manifiesta en las diferentes culturas.

Ahora poseo las llaves de un universo fascinante y maravilloso, manantial cual diamante en bruto en espera de ser pulido por la imaginación para conformar un mundo de sueños poéticos.

El Caballero de París

El Caballero de París

Día de Feria literaria

Hoy encamine mis pasos hacía la XVII Feria Internacional del Libro de la Habana un evento que se realiza en la fortaleza San Carlos de la Cabaña, el complejo militar más extenso construido por los españoles en nuestro continente, además lugar de sobrada belleza arquitectónica y paisajística. Desde sus altas murallas se contempla la bahía y gran parte de esta ciudad que encierra tantos sueños y esperanzas.

Realizar este anual peregrinaje hacía la fortaleza literaria es un acto que disfruto y espero con ansías. Es viajar a la fuente, al manantial de sueños del cual me alimentaré una parte del año. En esta ocasión he salido parcialmente complacido, bueno casi siempre es así, ya que no se consigue lo que uno espera, demasiadas ilusiones y poco fondo metálico rompen los fantasías de cualquiera. Sin embargo quede sorprendido por la rebaja de precio a ejemplares caros en tiempo normal, entre ellos La isla del día de antes, de Umberto Eco, adquirido hace un tiempo en 12 CUC, lo vendían ahora en 2.25. En contrapartida a esa incidente está la serie de Stephen King La Torre Oscura, de la cual solo estaban vendiendo el primero y el último tomo, cual de los dos más caro. Situación inconcebible en ese marco literario, donde se espera que los libros sean más accesibles.

Otro ejemplar que ilusionaba hallar era Un mundo sin fin, de Ken Follett, continuación de la famosa novela Pilares de la Tierra, pero en el fondo me engañaba, ya que recién se ha publicado en España y para que alcance las costas de esta perdida isla tendrá que pasar al menos un año, quizás para la próxima ocasión. Dios y las editoriales lo quieran.

Dejo los cuatro textos empacados en mi mochila —anteriormente compre varios en librerías citadinas— para vuestra consideración. Ya contaré sobre ellos.

  • La misteriosa llama de la Reina Loana. Umberto Eco. (el mejor)
  • Claves ocultas del Código Da Vinci. Enrique de Vicente.
  • Iacobus. Matilde Asensi.
  • Acrópolis. Valerio Máximo Manfredi.

Inconcluso I

Por oscuras calles transito para olvidarme de quien soy, vago por aceras apenas iluminadas intentando buscarle sentido a una vida casi destruida, sostenida en la fina esperanza de encontrarme. ¿Que haré si tropiezo con la muerte en mí errar nocturno? ¿Cómo reconocerla? Sé que ella me espera en algún sitio, demasiado tiempo la he tentado con mi actitud, con el desenfado de mis pasos por sitios prohibidos.

Hoy la descubrí al doblar una esquina cualquiera, en forma de navaja me sonreía iluminada por la luna, sostenida por un ser carente de facciones, solo ojos glaciales que jamás olvidaré brotaban para infundir terror a su alrededor.

Paralizado un instante pude ver como se acercaba poderosa a mi cuerpo. Corrí. Las paredes, puertas, pasillos y portales se confundían en un muro infinito, buscaba una entrada, una salida, un escape no a mi muerte sino a mi vida…

Sonetos - William Shakespeare

19

Tiempo voraz: gasta al león las garras
Y urge a la tierra a devorar sus hijos;
Arranca el colmillo al fiero tigre
Y abrasa al viejo fénix en su sangre.
Siembra dicha y penurias mientras corres
Y trata a tu capricho, Tiempo alado,
Al mundo y sus lisonjas pasajeras,
Mas un crimen horrendo te prohibo:
No talles en la frente de mi amado
Los surcos de tus horas con tu pluma,
Preserva su belleza de tu oprobio
Para ejemplo de hombres venideros.
Mas ultrájalo, Tiempo. A tu despecho
En mis versos mi amor vivirá joven.

Falso envenenamiento

Ahora resulta que Napoleón no fue envenenado con arsénico ni con ninguna otra cosa sino que abandonó el reino terrenal —para ir no sabemos donde—, por la vía natural. Se supone murió de un cáncer de estómago. La teoría de la intoxicación se ha manejado por varios científicos, historiadores y escritores a raíz del hallazgo, hace algunos años, en los cabellos del célebre emperador francés de restos de esta sustancia.

Eruditos del Instituto Italiano de Física Nuclear tomaron las muestras del cabello de Napoleón, recolectadas a lo largo de su vida, de varios parientes suyos, así como de coetáneos suyos y las compararon con ejemplares actuales. El resultado fue sorprendente: ¡las muestras de hace dos siglos contenían 100 veces más arsénico que las de hoy!

Se explica este alto nivel a varias razones, una muy poderosa es la relacionada con el hecho, comprobado históricamente, que la nociva sustancia en esa época era utilizada como raticida. Los investigadores aducen que Napoleón acumuló el arsénico gradualmente, pues los cabellos de su juventud indican poca contaminación.

En fin que la teoría conspirativa se desvanece bajo los irrefutables argumentos de la ciencia. Al menos sus carceleros quedan libres de pecado.

Flores rojas para Miguel Servet

Flores rojas para Miguel ServetUn pequeño libro para un gran hombre.

Una biografía novelada, una recopilación de actas procesales o un resumen noticioso. Todo esto se reúne en este especial volumen dedicado a la vida y obra del español Miguel Servet, médico, teólogo y sobre todo ilustre vanguardista de la ciencia del siglo XVI, descubridor de la circulación de la sangre como motor impulsor del cuerpo humano.

Una interesante vida la de Miguel, rebosante de hallazgos médicos y fuerte impulsor del pensamiento filosófico que estremecería a una sociedad que no estaba preparada para comprenderlo y menos aún para tolerarlo, tanto es así que la mente del genio quedó apagada por las llamas, ahogada por el humo de la hoguera a la que fue condenado por la Inquisición, allá por el año 1553 en la ciudad de Ginebra.

Este libro envuelto en una amena y curiosa prosa nos resulta muy potable y fácil de leer. Nos describe con exquisitez la vida de muchísimos personajes históricos que hicieron época, como por ejemplo a Juan Calvino, teólogo protestante francés, principal propulsor del calvinismo, doctrina que ha dejado profundas huellas en la religión.

La ilusión

Al despertar cada mañana te sorprendo contemplándome, muy cerca de mí rostro, tranquila pese a tu inquieta personalidad, siento que estás como intentando adivinar mis sueños o quizás induciéndomelos, yo imagino que es lo segundo, sería tan hermoso.

Entre nosotros existe algo fuerte, una atracción que escapa a cualquier comprensión o sentido práctico, pero bueno que es la vida sino un cúmulo de hechos sin orden lógico, los cuales tratamos de unificar buscándoles una explicación racional para revelar nuestro lugar en esta tierra.

Desde que te vi por vez primera supe que eras especial, distinta del resto, única en tu especie, hermosa para los que sabemos observar muy adentro, cruel e inhumana para los superficiales; a esos no les presto atención cuando intentando aconsejarme, una vez que les abro mi corazón, buscan la forma de acabar con tu vida. ¡Dios como se puede ser tan desalmado e insensible!

Tú, frágil y delicada como los ángeles, estarás segura a mi lado, aunque tenga que enfrentarme al mundo para conservarte. Por ti sería capaz de abandonarlos a todos, de alimentarme solo con tu presencia, esa misma que me infunde amor, colma mi espíritu de tranquilidad y llena mi vida de ilusiones y sueños.

Pero existe algo contra lo que no podemos luchar, es un poderoso enemigo al que nada lastima ni hiere y será quien culmine esta alocada relación. Él no se detiene ante nada, la inmovilidad va contra su naturaleza. Sin que lo sepamos ha ido rigiendo nuestras vidas desde el inicio. En silencio ha hecho su trabajo, el cual se halla a punto de concluir, pues un abismo de años nos separa. Ese ha sido el error: creer que Dios me otorgaría la dicha de detener el Tiempo para hacer más duradero el instante de nuestra unión.

Ahora comprendo tu proceder, por fin entiendo el motivo por el cual te apresurabas a escapar de mi lado al verme despertar, evitabas herirme, pues conocías que era imposible vivir por siempre conmigo.

Hoy fue distinto, después de un largo rato en el que simulaba dormir para dilatar ese mágico momento, me decidí a abrir los ojos, y tú seguías ahí, no huías hacía las alturas apoyada en tus ocho patitas, en donde se halla tu tela. El corazón me dio un vuelco, ¿será que hoy me dejarás observarte más de cerca? Me equivocaba, la razón de tu inmovilidad era tu muerte.

Valpo Amen

Valpo AmenAutor: valpopando
Año: 2008

Almendrones o carrozas de muerte

Mi ciudad es un mundo anacrónico, llena de situaciones insólitas y de objetos extravagantes, que alcanzan su clímax en los autos de alquiler. Mal nombrados taxis o bien bautizados "almendrones" poseen la común característica de ser un transporte masivo. Absurda y a la vez precisa calificación.

Germinados en la necesidad de rápido desplazamiento, estas cosas son únicas en el mundo. Elaborados la gran mayoría hace más de cincuenta años, en fábricas norteamericanas por seres humanos hoy desaparecidos, poseen la capacidad de movimiento, o al menos así parece, gracias a ingeniosos inventos de sus dueños.

Si tenemos la valentía, o la necesidad, de montarnos en uno de ellos, nos invade un particular olor a combustible, nuestro acompañante el resto del día. Pero debemos tener mucho cuidado, su interior semeja una gruta prehistórica, los asientos agrietados serán un riesgo para nuestra integridad física. Nos hará enloquecer el ensordecedor ruido, generado por su milenario motor, del cual brota además, un abundante humo negro para hacer enrojecer de ira al más insensible de los ecologistas. El techo y las puertas, desprovistos de envoltura, dejan ver su esqueleto. Para llenarnos aún más de inquietud y justificado terror, el perforado suelo nos da la sensación de ir sobre una malla a velocidades extremas, otro gran peligro en este medio de locomoción, ya que su conductor, un ser desagradable, huraño, sudado, emanando olores ya conocidos, mueve su carroza de muerte como un demonio que tiene prisa por cumplir su diabólica misión.

Para aumentar la angustia no existe la opción de escoger nuestro destino con precisión, pues transitan por rutas fijas, inamovibles: de P… a S… Y a pesar de sus excesivas tarifas, estos tenebrosos objetos, siempre están llenos, repletos de calurosos entes, alienados durante el trayecto, desesperados por liberarse de su absurda realidad.

Espacio vital

Hace un tiempo me entristecía el abandonar por unos pocos días este blog. En ese entonces no me detuve a pensar la causa de mi triste sentir. Hoy comienzo a vislumbrar la verdadera razón de ese estado emocional, algo así como los primeros síntomas de una enfermedad, un padecimiento que veo acabara con mi vida, una droga a la cual me he vuelto adicto.

Todo comenzó como un juego, un entretenimiento intelectual para desempolvar las neuronas del hemisferio derecho del cerebro y darle una forma más poética a mi vida. ¡Pobre ingenuo!, no conocía que me estaba adentrando en los laberínticos caminos de la creación, escabrosos senderos de los cuales no se sale ya nunca.

La única arma que poseo es la pluma, con ella me auxilio para llenar hojas en blanco con las ideas que atormentan mi interior, apilándose y gritando por salir para llenar este espacio vital. He llegado al punto de rentar el dominio letraseideas.com para satisfacer mi ego, para comprometerme en serio con este blog, para hundirme en abismos intelectuales.

Pero nunca me he sentido mejor, disfruto cada línea escrita, sea buena o mala. Como los drogadictos siento un alivio tremendo al recibir su dosis diaria, es la liberación de las ideas, de los sentimientos que pesan dentro. Cuando, por una u otra razón no puedo escribir, me invade un inmenso malestar, abandono responsabilidades laborales, ando cabizbajo y triste mirando continuamente la hora, esperando el instante en que por fin me sentaré a volar, a sentirme vivo.

Testamento - Virgilio Piñera

Como he sido iconoclasta
me niego a que me hagan estatua:
si en la vida he sido carne,
en la muerte no quiero ser mármol.

Como yo soy de un lugar
de demonios y de ángeles,
en ángel y demonio muerto
seguiré por esas calles...

En tal eternidad veré
nuevos demonios y ángeles,
con ellos conversaré
en un lenguaje cifrado.

Y todos entenderán
el yo no lloro, mi hermano...
Así fui, así viví,
así soñé. Pasé el trance.

Ciudad cercada

Viajo por mi ciudad observándola, sintiendo en mí piel ese frescor proveniente del cercano mar que invade la atmósfera, de allí emana un olor salado, vivo. Ese bálsamo intenta influir vigor a viejos edificios, únicos sobrevivientes de un pasado glorioso, que hoy están en pie tachonados de rellenos modernos, anacrónicos, semejantes a un Frankestein arquitectónico.

La tristeza, esa vieja desdentada que me acompaña en mí deambular y busco abandonar en cada esquina y no lo consigo, me aconseja sentarme a ilusionar una ciudad pasada, llena de luz y colores, de fuerza que da seguridad, de amores ocultos y sueños posibles.

Guiado por su proposición busco un banco, no lo hallo. Los parques, esos espacios abiertos, libres como el mar, están cercados. Las vallas encierran su aire, obstruyen el descanso de ancianos, el correr infantil, la cita amorosa, el juego adolescente bajo un aro, la nostalgia del solitario. Atónico observo tras una alta reja una hermosa fuente, sus cristalinas aguas me invitan a mojar los dedos, a refrescar el rostro y dejar una moneda en el fondo, no como pago sino como gratitud. No puedo, mi brazo no alcanza. Pregunto, alguien responde que abre de… a…, es para cuidar el césped, la fuente, los asientos.

Casi no puedo andar, el desánimo me funde los pies al suelo para obligarme a permanecer cerca de la mediocridad, del absurdo, de la estupidez, del deseo incontrolable de encerrar la libertad.

La pregunta

Era un ser inmenso, su piel lechosa carente de vello, se interrumpía a ratos por unas rugosidades como cráteres lunares que eran surcadas por azuladas venas, en las cuales, si observaba con atención, podía ver circular el flujo de algo que parecía sangre. Del tórax partían unos miembros descomunales, entrelazados como boas en cópula, para concluir en amorfas falanges coronadas por uñas, sucias, llenas de tierra.

Lo más impresionante era su esférica y lisa cabeza, apoyada en una de sus extremidades, contrastaba con el resto del arrugado cuerpo. Un expresivo rostro se dibujaba en la misma, de él, sobresalía su apéndice nasal, expandiéndose y contrayéndose al ritmo de la respiración, natural movimiento pero que sin embargo daba la sensación de que iba a dejar sin oxigeno la angosta habitación en que nos hallábamos. Al menos su boca estaba cerrada, esto me proporcionaba un momentáneo alivio, esfumado rápidamente al contemplar los carnosos labios contraídos en una grotesca mueca, que daba apoyo a una mirada proveniente de unos pequeños ojos inyectados en sangre que envolvían mi cuerpo con avidez felina.

Sentado sobre sus ancas parecía descansar, las extremidades recogidas ocultaban su órgano reproductor, y aunque no tenía dudas de su género, me preguntaba si tendría alguno o sería andrógino...

De repente, entreabrió sus labios y un sonido hueco, seco, brotó de lo más profundo de su garganta hasta convertirse en algo conocido, entendible, una pregunta:

— ¿Cuánto tiempo estaremos aquí?

Un espía nombrado Cristóbal Colón

La historia esta llena de ironías, multitud de acontecimientos nos lo demuestra, para verlos, solo es necesario aguzar los sentidos, entonces, distinguiremos una amplia gama de hechos emergiendo de la niebla del tiempo con sonrisa burlona.

Uno muy interesante involucra al gran navegante Cristóbal Colón, descubridor del Nuevo Mundo, figura histórica universalmente conocida, cuyo origen esta envuelto en una nebulosa. Para muchos, la gran mayoría, fue genovés, otros, lo consideran español y recientemente se ha ubicado su nacimiento en Portugal.

Éste último aporte coloca su cuna en la villa Cuba de Alentejo —por aquel entonces, 1448, una pequeña aldea medieval—, ubicada en la región meridional de ese país. Según esta teoría, rica en especulaciones, Colón sería el hijo bastardo del infante Don Fernando, duque de Vise y Beja y de Isabel Zarco y que fue bautizado como Salvador Fernandes Zarco.

Ahora bien, la documentación histórica prueba la existencia de un humilde tejedor genovés llamado Cristophoro Columbo, que en 1476 se estableció en Lisboa, incidente para nada extraño, si tenemos en cuenta que esta ciudad era la más rica y floreciente de Europa debido a la expansión portuguesa allende el mar. Lo inexplicable es como un cardador de lanas llegó a dominar el griego, latín, castellano, portugués y hebreo, además de poseer profundos conocimientos de cartografía, filosofía y navegación. Por si fuera poco, este inmigrante llegó a casarse con la hija de un noble, Bartolomeu de Perestrelo, capitán general de Porto Santo, en el archipiélago atlántico de Madeira, Doña Filipa de Perestrelo. Evento impensable en la Europa del siglo XV.

Detengámonos un instante para analizar el contexto histórico reinante en aquella época. El principal interés comercial europeo se centraba en las riquezas del oriente, pero el Imperio Otomano impedía a las naciones cristianas pasar por sus territorios islámicos. Entonces, por tierra era imposible buscar una ruta segura hacía las especies, quedaba el mar. Portugal y España, dos grandes potencias marítimas, se empeñaron en descubrir la manera de ir por esta vía.

El rey Juan II de Portugal busco desorientar a su adversario y para ello envío a la corte de Burgos a nuestro hombre, Salvador Fernandes Zarco, bajo la imagen del genovés Cristophoro Columbo. Su misión: convencer a la monarquía española de que navegando hacía occidente se llegaría al codiciado botín de las especies. De esta manera Portugal ganaría tiempo para explorar la verdadera vía hacía las Indias, tal y como logró Vasco da Gama en 1498.

Lo que jamás supuso Juan, fue que Colón descubriera un nuevo continente, no rico ya en especies pero sí en oro y plata. Aunque para ser fiel a la historia, el espía, ahora convertido en Almirante, muere sin conocer el alcance de sus acciones. Fallece intentando localizar las especies o metales preciosos, varios viajes con este objetivo, todos infructuosos. Ante su vista solo aparecen islas paradisíacas, pobladas por indígenas semidesnudos. A una de ellas la llama Cuba, ¿por su aldea natal? Una nueva incógnita.

Carrer de les Cireres

Carrer de les Cireres
Autor: ToniVC
Año: 2008